Hoy quiero hablar de política

Hoy quiero hacer una pausa y hablar del futuro de mi país.

Desde pequeña he escuchado hablar de política; mi abuela era “calderonista”, el resto de la familia “liberacionista”. Con el pasar de los años, los gustos por los partidos políticos fueron cambiando pero, siempre el tema está presente en la mesa. 

La primera vez que voté fue en 1998 por un partido llamado PIN. No tenía afinidad alguna con esa agrupación, pero no quería votar por Miguel Angel ni Corrales. El asunto era votar, por quien fuera, porque ejercer ese derecho por primera vez, era parte de ser adulta. Solamente una vez no he votado, no recuerdo ya, si fue para el 2002 0 2006, pero ese día estaba sumida en una irresponsabilidad cívica enorme y decidí hacer cualquier otra cosa.

Fui “guía (cuando era una niña) para las elecciones de Oscar Arias y Calderon; específicamente para esos dos candidatos que, eran de partidos contrarios. Así era yo en esa época, no estaba casada con ningún partido.. iba con el que “fuera ganando”. Años mas tarde, fui miembra de mesa varias veces y fiscal en el día de las elecciones del 2014 y 2018. Le pedí a Dios (literal…) luego de salir del centro de votación, en la iglesia de Santa Ana, que ganara Carlos Alvarado… y así fue. Ese día celebramos muchos, entre llantos y risas movíamos las banderas sin cesar en el parque Roosevelt y la fuente de la hispanidad. 

Luego vino el oscurantismo. Para las elecciones del 2022 los candidatos eran bastante malos y me tocó votar, por Figueres, con tal de que no quedara Chaves. Cuando salí del aula donde voté, me sentí en duelo. Votar por JMF estaba fuera de toda posibilidad en mi cabeza, pero sabía que era la mejor opción. Estuve mucho tiempo enojada con quienes no votaron o le dieron el voto a Chaves; no podía entender cómo, no les importó que fuera un acosador, que hablara como una versión miniatura de Trump o Bolsonaro y que fuera tan corriente. De hecho, creo que todavía hay algo de resentimiento en mi corazón, que si… ya tengo que soltar. El enojo es una carga muy pesada que, no hace más que drenarnos la energía. Sanar es el primer paso para elegir bien.

Han pasado 4 años y aquí estamos próximos a elegir nueva presidencia. Con un gobierno con unas ganas enorme de permanecer en el poder a como dé lugar y una cantidad enorme de gente que les apoya. Los que nos damos cuenta de eso, pedimos a gritos que la gente salga a votar por otras personas y las encuestas nos dan una bofetada, diciendo que hay una probabilidad alta de continuismo; una probabilidad alta de que seamos gobernados por seres que, no sienten el más mínimo respeto por el país, por su gente ni por sus necesidades. 

Para que llegáramos a esto, tuvieron que pasar muchas cosas: gobiernos corruptos, malas decisiones y otras no muy aceptadas, pero si necesarias para encaminar las finanzas del país. Muchos sienten que la política les falló y el nombre de ciertos partidos o políticos, genera un rechazo visceral… lo se, porque yo he estado ahí. Pero hoy la democracia esta en crisis y el silencio (no votar) no es la salida fácil, sino una peligrosa.

La indiferencia no castiga a los políticos, sino a nosotros como personas ciudadanas de un país. Salir a votar es un acto de amor, de amor por mi, de amor por la gente que tenemos cerca y por quienes no conocemos. Hay muchas realidades que no entendemos ni tenemos noción de ellas; mucha “gente que vive en la pobreza, nadie hace nada, porque a nadie le interesa” (como dice la canción)… pues a mi si me interesa, por amor a ellos voto. 

Este 1 de febrero no votemos desde el rencor con algún partido político, votemos desde la paz que da saber que elegimos capacidad y honestidad. Costa Rica no se va a morir de esta crisis, pero necesita que todos salgamos a decir: PRESENTE. Esa es nuestra forma de amarrarnos las mangas (o el pelo) y salir de la inacción, del rencor, del enojo y sobre todo… de no permitir que otros elijan por nosotros.

Yo voy a votar por Claudia, porque la veo genuina y me transmite confianza. Estoy votando por una mujer que ha tenido la valentía de reconocer errores y de sacudirse el polvo. Voto por Claudia, porque es un gusto oírla hablar y comunicar. Su gobierno no va a ser perfecto, sus decisiones no serán del agrado de todas las personas, pero considero que tiene la preparación para liderar este país, sin gritos, con alianzas, sin burlas, con respeto. 

Esa es mi decisión porque, por dicha estoy en un país donde tengo el derecho de decidir. Porque este país tiene democracia, en crisis, pero la tiene. No vengo a convencer a nadie de que vote por ella; que sea mi candidata no quiere decir que tengo una superioridad moral para exigirle a los demás que lo hagan.

Voten, por quien quieran, menos por el continuismo, los fundamentalistas, ni los dictadores wanna be. 

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