Hoy terminan 365 días

Y con ello, el año más desafiante de mi existencia.

Hace 364 días cumplí 48 años y la celebración fue muy diferente. En esa semana nos abrazamos y compartimos desde la incertidumbre y el miedo.

Y hablo en plural porque, a pesar de que yo era la que estaba recién diagnosticada con cáncer gástrico (literalmente tenía 15 días de haberme enterado), mi familia y amistades se vieron sumidos en el impacto que genera tener a un ser querido con un diagnóstico que normalmente está relacionado con la muerte.

El 13 de agosto vi a mis amigas; comimos y tomamos vino como si no hubiera un mañana, porque en realidad podía ser así… al menos en nuestras mentes preocupadas. El 15 de agosto celebramos el Día de la Madre y mi cumpleaños en familia, pero el evento fue interrumpido por la inesperada muerte de mi abuela.

Yo diría que el mes de agosto de 2025 fue un caos absoluto, porque parecía que cada semana pasaba algo peor. Pero a pesar de eso, no sé cómo explicar que sentía tanto amor de tanta gente cercana, que me sentía feliz.

Septiembre fue el mes de la hospitalización y continuó hasta octubre. Como ya he escrito antes, mis recuerdos de esa época siguen borrados, porque lo que pasó allí fue muy doloroso.

Y luego de mi salida del hospital, empecé una nueva vida. Una vida dedicada a mí. Algunos dirán egoísta, y si así fuera, puedo asegurar que ser “egoísta” ha sido la mejor decisión que he tomado en mi existencia y, probablemente, ¡la primera vez que realmente me pongo a mí primero!

Hoy, en el día 364 de mis 48 años, celebro que se termine esa edad. Y lo celebro porque lo superé, porque aprendí y crecí. Todos los años aprendemos cosas, pero en estos 48, fue como si pusieran el pie en el acelerador y, aunque en algún punto pareció que iba a chocar, el carro tenía todo el equipo de seguridad para no permitir accidentes.

Como le dije a mi familia este fin de semana, cuando celebramos mi cumpleaños por adelantado: hoy me siento enamorada. Enamorada del amor, de la vida, de mí y de cada uno de ellos. Vivo en un constante agradecimiento que a veces me cuesta explicar, porque es más un sentimiento y una sensación que una palabra en específico.

¿Que si todo ya pasó? Sí, ya pasó lo peor. ¿Que si van a haber otros diagnósticos? No lo sé. Pero HOY estoy libre de cáncer y eso es lo importante. HOY puedo enfocarme en sanar mis heridas (físicas y emocionales), en generar músculo, en alimentarme sanamente, en conectar con lo que es importante para mí y hasta en comenzar algún tratamiento para verme y sentirme mejor en el cuerpo que habito.

Así que hoy me abro a los nuevos 365 días que vienen a partir de mañana, que según dicen, al cumplir 49 años arranca un nuevo septenio, un ciclo completamente nuevo. Tengo la fe de que va a ser un año maravilloso, que también traerá aprendizajes y experiencias, pero ya un poco más ligero… y sin pisar tanto el acelerador.

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